Danza, cuerpo, escritura

“En 1945 Merleau Ponty asume que el grand recit (el gran relato) de la Historia oficial ha silenciado sistemáticamente las razones y persecusiones del cuerpo. La llamada Fenomenología, cuyo mensaje fue recogido y afinado por el pensador francés, representa asimismo, en el siglo XX, el primer registro filosófico del cuerpo, y de sus relaciones cambiantes con el tiempo y los Tiempos, según un general replanteamiento del concepto de Historia en cuanto devenir orgánico: no ya corpus de acontecimientos, sino cuerpo del acontecer mismo como proceso vivo. Por eso con toda su caleidoscópica complejidad, la danza moderna sigue constituyendo algo así como una fenomenología activa: la fulgurante fabulación del ‘cuerpo de la realidad’ o de la realidad del cuerpo, en el punto mismo en que ambos entran en una historia, o salen de ella. Es más, si la sarta de hechos ‘objetivos’ y las supuestas verdades de la Historia oficial se deducen  al precio de un olvido sistemático del cuerpo, la contra-historia, el contra-cuento  de la fenomenología estribará en asociar la vitalidad orgánica del acontecer a todas sus deformaciones oníricas, fantásticas, fabulosas. Incluso el ‘cuerpo de la Letra’ que dicta las sentencias de la historiografía danza en secreto su versión mítica, su delirio de los hechos. Si existe, por ende, una relación cualquiera entre danza y realidad, y si aceptamos que en cada momento la danza ha referido, -cuando no ha contado- al mundo, tendremos que suponer, además, que lo específico de la danza moderna ha sido ofrecer ambos, relato y referencia, en la forma de la inmanencia y a través del argumento más criatural: el cuerpo como ‘discrimen’ fundamental, el cuerpo como ocasión y angustia del Ser-ahí…enquistado en un mundo y en una historia.” Roberto Fratini en A contracuento. La danza y las derivas del narrar.

“…la danza es un medio religioso por la relación que establece entre el hombre y la vida  del universo entero. Bien dirigida, es un yoga, y así la considera la secta de los derviches que hace de la danza un medio para remontar la naturaleza al emplear justamente esa parte animal que es el cuerpo. […]

Todas las religiones han empleado este medio que es sin duda el más eficaz  de todos. Se danzaba en tiempos de los misterios de Eleusis y en las bacanales, donde el vino se aportaba como ayudante para colocarse en estado ‘secundario’, David danzaba y seguramente no era el único; las druidesas de las islas de Sein danzaban antes de llegar al estado de cibilas. Hasta la llegada de la ola que barrió todo el ritual cristiano en el siglo XIV, se danzaba en las iglesias, o en ruedas, como en Chartres, en donde el obispo dirigía procesionalmente la danza.  Durante la danza en grupo, y también en el ejercicio de las danzas actuales mundanas, se produce un fenómeno perfectamente normal que es, mediante la unanimidad del ritmo, la creación de una unanimidad de seres danzantes. En una palabra existe la creación de una egrégora.”  Louis Charpentier.

Lectura recomendada:

LA DANZA DE LOS PRIMITIVOS

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s