Combatiendo la peste en las ciudades medievales.

MEDIEVALISTS.NET

DICIEMBRE 4, 2013

Traducción de mibug

http://goo.gl/yAvEEc

Un Nuevo artículo está revelando como las ciudades francesas lidiaron con las oleadas de estallidos de la peste y otras enfermedades en la baja Edad Media. Explica cómo esas ciudades hicieron vigorosos intentos para mejorar la higiene, el empleo de médicos y el aislamiento de los infectados para impedir la propagación de las enfermedades.

El artículo “Peste y ordenanzas, la administración de enfermedades infecciosas en las ciudades del norte de Francia, 1450-1560” de Neil Murphy, se enfoca sobre las ciudades tales como Paris, Rouen, Amiens y Tournai, haciendo uso de los registros municipales que se conservan. Durante este periodo, los estallidos de la peste ocurrieron aproximadamente cada diez años y los consejos municipales buscaron maneras de ayudar a prevenir y tratar las epidemias.

París medieval

París medieval

Una de la primeras  medidas que las ciudades tuvieron que tomar fue la de limpiar las calles y mejorar la higiene. Se creía que el aire contaminado era uno de los principales factores para propagar las enfermedades. La limpieza de las calles y la recolección de  la basura fue una práctica en algunas ciudades del siglo XIV, y las áreas especialmente contaminadas, como los mercados, podían ser objetivos de una limpieza vigorosa por parte de equipos especializados de trabajadores. También hubo un cierto tipo de leyes sanitarias nuevas durante este periodo, tales como la prohibición de orinar en lugares públicos en Abbeville, en 1459 y una disposición de que todas las casas en Rouen tuvieran su propia letrina en 1518.

Murphy señala que en esas ciudades se podría haber dado una “industria de la peste”  – gente que podía ser empleada para lidiar con esas epidemias, incluyendo equipos para sepultar a los muertos o cirujanos y médicos para tratar a los enfermos. En el verano de1458, el consejo de la ciudad de Abbeville contrató entre 12 y 16 hombres como sepultureros por 12 s. a la semana. En 1483 la misma ciudad contrató a un cirujano-barbero autorizado para hacer sangrías a los pacientes (había la equivocada creencia de que sangrar a  los pacientes los mejoraba), pero murió a las dos semanas de ser contratado. Para contar con su reemplazo el consejo tuvo que doblar el sueldo. Mientras tanto en Amiens en 1478, un grupo de frailes franciscanos acordó ofrecer sus servicios a la ciudad para cuidar a los enfermos – la ciudad en retribución les proporcionó alimentación y les ayudó a pagar el mantenimiento de sus edificios.

Médicos entrenados en la universidad también podían ser contratados para dar asesoría al consejo para determinar el tipo de enfermedad padecida por los habitantes. A lo largo del siglo XV se entendió que era importante tomar medidas de cuarentena  “limitando el contacto entre los sanos y los enfermos” Por ejemplo en1402 la ciudad de Saint-Flour confinó a todas las prostitutas en un casa hasta que la enfermedad cesó, mientras que en Amiens en1493 y 1519 se contrataron mercenarios para cuidar los puentes para que nadie pudiese entrar a la ciudad.

Así, en algunas ciudades fueron confinados los enfermos con sus familias en su casa por varias semanas, aunque se hacían esfuerzos por proveerlos de comida. Una medida más drástica fue introducida en Troyes en donde todos los enfermos y sus allegados podían ser desterrados por al menos tres meses y se les quemaban sus casas hasta los cimientos.  Alrededor del siglo XVI muchas ciudades tuvieron albergues de la peste, donde todos los enfermos podían ser tratados (y confinados hasta que murieran o mejoraran) Murphy también señala que esos albergues fueron gradualmente imponiendo condiciones estrictas especialmente sobre los leprosos y los pobres, así como a las andanzas de los vagabundos a quienes querían fuera de sus ciudades.

Murphy escribes, “previo a 1450  en raras ocasiones los consejos respondían a la peste. Su enfoque tendía a ser reactivo. Aislar a los enfermos, limpiar sus cosas e imponer regulaciones sanitarias, no se daban pasos prácticos para limitar la propagación y severidad de cada epidemia. Qué tan efectivas eran esas medidas es difícil de ponderar. Algunos estallidos de la peste fueron menos severos que otros, el coeficiente de lo que estas medidas legales podían haber sido eficaces no queda claro. Enfrentarse con las enfermedades infecciosas se convirtió en algo normal en la vida urbana en este periodo, dado que las ciudades del norte de Francia se enfrentaron cada diez años entre 1450 y 1560 a estallidos de la peste además de otras enfermedades tanto nuevas como ya conocidas con las cuales tuvieron que tomas medidas de contención.”

The article, ”Plague Ordinances and the Management of Infectious Diseases in Northern French Towns, c.1450-c.1560,” appears in The Fifteenth Century, Vol. XII: Society in Age of Plague, edited by Linda Clark and Carole Rawcliffe. This book contains ten essays that focus on the Black Death and the plague in western Europe. Neil Murphy is a lecturer at Northumbria University

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