Nueva York, la meca de las lenguas perdidas

Manhattan políglota

  • En la ciudad se habla más de 700 idiomas, la mitad en peligro de extinción.
  • Algunas de las en peligro son: garifuna, zaghawa y mamuju.
  • En Nueva York hay tanto comunidades muy activas como inmigrantes solitarios que hablan un idioma en extinción.
  • El 90% de las lenguas del mundo podría desaparecer para fin de siglo.

Si un lingüista quiere estudiar y documentar lenguas en peligro de extinción puede cruzar desiertos, atravesar selvas, navegar por ríos perdidos y vivir con tribus indígenas o ir a Nueva York. Se calcula que en la ciudad se hablan más de 700 lenguas y de éstas, la mitad podrían extinguirse antes de fin de siglo.

Vista nocturna desde el aire. Nueva York

Vista nocturna desde el aire. Nueva York

Una de ellas, es el garifuna, originaria de África y que se hablaba en la isla caribeña de San Vicente, donde los garifuna llegaron tras escapar cuando eran transportados en un barco para ser vendidos como esclavos a América Latina. En 1796 los británicos expulsaron a la comunidad garifuna y obligaron a los que se quedaron a hablar inglés. El país de San Vicente y las Granadinas se independizó del Reino Unido en 1979. Tras dos siglos de presencia británica ya no quedaba ni rastro de ese idioma en la isla.

Ahora, el músico James Lovell, que creció en Belice y vive en Brooklyn, se ha propuesto resucitar la lengua en la isla de San Vicente.

“Quiero que los niños de la isla vuelvan a hablar garifuna y para ello quiero impulsar talleres de canto y danzas populares”, explicó Lovell mientras canta en esa lengua con la ayuda de su guitarra y de un piano. El artista recibió a BBC Mundo en la sala de un centro cultural del barrio de Bushwick, la parte de Brooklyn con más habitantes de América Latina y del Caribe.

El año pasado Lovell impulsó un taller de verano para 70 niños y adolescentes de la isla, que aprendieron a cantar en garifuna, y espera contar en el futuro con alguna subvención que le permita hacerlo de forma más continuada.

Lovell cree que iniciativas culturales y educativas como la suya pueden ayudar a romper muchos prejuicios. “El garifuna fue una lengua estigmatizada en la Isla de San Vicente porque los ingleses difundieron rumores para atemorizar a la población”, afirma. “Los ingleses dijeron que los garifuna éramos caníbales para aterrorizar a sus esclavos y que no se atrevieran a acercarse a los negros libres”.

Nueva York como plataforma

Aunque le gustaría pasar más tiempo en la Isla de San Vicente, considera que vive en la ciudad idónea para promover su lengua. “Nueva York es una plataforma muy potente para proyectar un idioma y una cultura al mundo, defenderlas y conseguir ayudas para salvarlas”, indica Lovell.

Lo ayuda el lingüista Daniel Kaufman, uno de los fundadores de laEndangered Language Alliance (Alianza del Idioma en Peligro, ELA en sus siglas en inglés), una organización con sede en Manhattan que trabaja con comunidades que viven en la ciudad que hablan lenguas en peligro.

Daniel Kaufman

La Endangered Language Alliance trabaja con comunidades
neoyorquinas que hablan idiomas en peligro de extinción.

La ELA documenta idiomas en peligro, como el garifuna, el zaghawa (una lengua sahariana) o el mamuju (una lengua austronesia). Kaufman recorre Nueva York para obtener imágenes, cintas de audio y documentos. “A veces trabajamos con comunidades de inmigrantes que son muy activas y quieren preservar su idioma y su cultura, y otras con inmigrantes que hablan una lengua en peligro de extinción y están solos en la ciudad”, explica a BBC Mundo.

Aunque él es experto en lenguas austronesias, dedica gran parte de sus esfuerzos en documentar el garifuna porque le interesa su riqueza y porque se encontró con una comunidad muy organizada en Brooklyn y el Bronx. “Lovell ha inyectado la vacuna del garifuna a los niños de la Isla de San Vicente; estaría bien que pudieran seguir aprendiendo”, añade Kaufman.

“Para los garifuna la Isla de San Vicente es su punto de referencia del mismo modo que para los judíos lo es Jerusalén”. En la actualidad el garifuna cuenta con unos 600.000 parlantes en América Central. Junto con la danza y la música garifuna, fue proclamada en 2001 e inscrita en 2008 en la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco

Recuperar las voces del mundo

Pero Kaufman no esta solo en semejante tarea. El Museo de Historia Natural del Smithsonian, en Washington DC, colabora con comunidades, museos, universidades y organizaciones como la UNESCO para documentar y salvar las lenguas en peligro de desaparición.

En el mundo se hablan más de 6.000 idiomas pero presiones culturales, políticas y económicas fuerzan a muchas comunidades usar la de otras comunidades de mayor tamaño. Los expertos estiman que cada dos semanas desaparece una lengua y que, a este ritmo, el 90% de las lenguas del mundo habrán desaparecido a finales de siglo.

James Lovell, músico

Lovell tiene como misión rescatar el garifuna, que
se hablaba en la isla de San Vicente.

“La iniciativa Recovering Voices (Recuperando voces, en inglés) empezó en 2009 y ahora tiene más impulso gracias a varias colaboraciones”, explicó a BBC Mundo el profesor Joshua Bell, antropólogo de la institución.

Los expertos del Smithsonian trabajan sobre terreno con hablantes del zapoteca en México y de loma en Guinea y Liberia. También colaboran en los esfuerzos de recuperación del Miami de la tribu Miami de Oklahoma; una idioma algonquina de los nativos norteamericanos que ya no se habla. Los miembros de la tribu consideran que la lengua no está extinta sino dormida.

Como la ELA, el Smithsonian centra parte de sus esfuerzos en concienciar a la población de la necesidad de salvar lenguas en peligro y de la pérdida de información que comporta la desaparición de una lengua. “Intentamos documentar y ayudar las lenguas en peligro, así como los sistemas de transmisión de conocimiento y la cultura que rodean estas lenguas”, afirma Bell. Los expertos consideran que cuando se pierde una lengua también se pierde un modo de entender e interpretar la vida.

En el libro “Aquí se habla un recorrido por las lenguas amenazadas”, el escritor y poeta canadiense Mark Abley narra su viaje a través de lenguas en peligro. El autor explicó a BBC Mundo que “de la misma forma que la biodiversidad es crucial para la salud del ecosistema, yo diría que la diversidad lingüística es crucial para la salud de la cultura humana. Cuando una lengua muere no solo perdemos un vocabulario concreto sino también una forma única de entender el mundo ya que las lenguas no se duplican unas a otras con la traducción, como alguna gente piensa”.

Y esto es lo que Lovell considera que pasó en la Isla de San Vicente. “Walamiserun (esta es nuestra mala experiencia), Yurumei Negebuga Wagierabei” (la isla de San Vicente era nuestra casa).

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