Georges-Eugène Haussmann

Nació en París, en el seno de una familia protestante originaria de Alsacia. Se instruyó en el College Henri IV y posteriormente estudió Derecho, acudiendo al mismo tiempo a clases en el conservatorio de música de París. Le nombraron subprefecto de Nérac en 1830, y progresó rápidamente dentro de la carrera pública hasta que Jean Gilbert Victor Fialin, duque de Persigny, le eligiera como prefecto del departamento del Sena en 1853 como sucesor de Jean Jacques Berger, quien dudó a la hora de incurrir en cuantiosos gastos para los planes imperiales de embellecimiento de París. Haussmann permaneció en el cargo hasta 1870.

Recibió el encargo de Napoleón III de llevar a cabo un programa de reformas en París. Así, Haussmann diseñó el Bois de Boulogne (Bosque de Bolonia) e hizo amplias mejoras en paseos menores. Taló parte de los jardines del Palacio de Luxemburgo (Jardín del Luxemburgo) para la construcción de nuevas vías, y trazó el bulevar de Sebastopol, cuya mitad meridional es actualmente el bulevar de Saint Michel, a través de un distrito populoso. Al mismo tiempo, tuvieron lugar cambios drásticos para hacer anchas avenidas de lo que hasta entonces eran calles estrechas. Entre los logros del nuevo prefecto estuvieron: una nueva conducción de agua, un alcantarillado gigantesco, nuevos puentes, el edificio de la ópera y otros edificios públicos, así como la inclusión de distritos periféricos. Consiguió estos objetivos manejando osadamente los fondos públicos que provocaron la acusación de Jules Ferry en el escrito Les Comptes fantastiques de Haussmann, en 1867 (un juego de palabras entre contes, cuentos o historias – como en Les contes d’Hoffmann o Cuentos de Hoffmann, y comptes, cuentas.)

En 1865 se aprobó un préstamo de 250 millones de francos para el ayuntamiento de París, y en 1869 otro de 260 millones. Estas sumas representaban solo una parte de sus ardides financieros, que le llevaron a su destitución en el gobierno de Émile Ollivier. Después de la caída del Imperio, Haussmann pasó casi un año en el extranjero, pero regresó a la vida pública en 1877, cuando se convirtió en diputado bonapartista por Ajaccio.

Su obra alteró gran parte de la ciudad medieval y se calcula que transformó el 60 % de los edificios de París. En particular, rediseñó la Place de l’Etoile, nombrada actualmente como de Charles de Gaulle, y creó largas avenidas con perspectivas hacia monumentos como el Arco del Triunfo y la Ópera Garnier.

A Haussmann se le nombró senador en 1857, miembro de la Academia de Bellas Artes en 1867, y recibió la gran cruz de la Legión de honor en 1862. Murió en París y se encuentra enterrado en el cementerio Père Lachaise. Su nombre se conserva en el Boulevard Haussmann. Sus últimos años los ocupó preparando sus experiencias o Mémoires (3 vols., 1890-1893).

Vista aérea de la Place de l’Etoile, hoy Place de Charles de Gaulle, que rediseñó Haussmann, con anchas vías en disposición radial a partir del Arco del Triunfo.

Georges-Eugène Haussmann - BNF Gallica.jpg

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Charles Marville, el fotógrafo que guardó la memoria del viejo París

Rue de Constantine (fourth arrondissement) 1866 La calle Constantine de París, fotografiada en 1866 por Charles Marville The Metropolitan Museum of Art

Rue de Constantine (fourth arrondissement) 1866Cuando murió en 1879, a los 66 años, Charles François Bossu —artísticamente conocido por el seudónimo de Charles Marville (se había cambiado el apellido natal porque la palabra francesa bossu significa jorobado)— había realizado más fotos que nadie de la ciudad de París en el siglo XIX. El problema era que casi nadie lo sabía. Fotógrafo oficial de la ciudad a partir de la década de 1850, cuando la capital francesa iniciaba el camino que la llevaría a ser el centro del mundo moderno y de toda su gama de placeres y el lugar donde, decían, jamás se ponía el sol, Marville había sido elegido por el ayuntamiento para que quedara constancia de la ciudad que estaba a punto de desapacer por las demoliciones previstas en un plan de reforma trazado por el urbanista Georges-Eugène Baron Haussmann, apoyado por el emperador Napoleón III y aplicado entre 1853 y 1870.

“Ávida de innovación”

La drástica reconfiguración de la ciudad, cuyas zonas medievales desaparecieron durante los trabajos, convirtió a Marville en el mejor cronista del tránsito entre una urbe diseñada para el pasado y la nueva ciudad cuyo gran símbolo, la Torre Eiffel, fue erigido en 1889 como un monumento a la nueva Francia, ávida de espectáculos, arte e innovación. Aunque durante sus años de trabajo Malville fue un artista conocido —procedía, además, de buena familia—, las casi medio millar de placas fotográficas que hizo del viejo París y la ciudad emergente fueron olvidadas durante casi un siglo en archivos municipales. Un centenar de las imágenes serán expuestas en el Metropolitan Museum of Art (MET) de Nueva York entre el 29 de enero y el 14 de mayo en la muestra Charles Marville, Photographer of Paris (Charles Marville, fotógrafo de París). Es una rara oportunidad de descubrir las poéticas vistas urbanas, estudios arquitectónicos detallados y pintorescos paisajes que recolectó Marville durante su trabajo para la ciudad.

Fotógrafo de un solo tema.

Fotógrafo de un solo tema —apenas se conocen más imágenes de su obra, aunque se sabe que viajó por Alemania e Italia—, el cronista visual de París trabajaba como ilustrador de libros y revistas cuando le llegó el encargo de lanzarse a las calles a documentar cómo estaba cambiando la fisonomía urbana. La fotografía era un medio nuevo (la primera foto de la que se tiene constancia es de 1826), pero Marville no se arredró y tomó la misión con apasionada entrega. La colección permite constatar que el documentalista se tomó muy en serio la recolección de lugares que dejarían de existir, como las sinuosas callejas del viejo París medieval, pero también prestó atención a los nuevos bulevares, los quioscos públicos y las columnas publicitarias y otros elementos que predecían el confort de la nueva ciudad. También hizo fotos de las desoladas afueras parisinas donde se constataban los cambios sociales y físicos provocadas por la rápida modernización.

20.000 farolas de gas

Los planes de reurbanización de Haussmann no sólo redibujaron el mapa de París, sino que transformaron la experiencia urbana, sobre todo con la instalación de 20.000 lámparas de gas, que pronto fueron sustituidas por postes eléctricos, que justificaron el lema de La ciudad de la luz e influyeron notablemente en los artistas de vanguardia, sobre todo los impresionistas. Charles Marville, Photographer of Paris recupera la figura de un fotógrafo que permaneció durante demasiado tiempo en la oscuridad, con casi toda su obra almacenada en archivos municipales o estatales y fuera del alcance del público. “Esta exposición, que conmemora el bicentenario del nacimiento de Marville, explora la trayectoria completa de la carrera del artista y saca a la luz la extraordinaria belleza y la importancia histórica de su arte”, dicen en el MET. Arts et Métiers (Ancien Modèle)

Arts et Métiers (Ancien Modèle) 1864

1864 París en el siglo XIX visto por Charles Marville

Ver más en: https://www.20minutos.es/noticia/2015940/0/charles-marville/fotos/viejo-paris/#xtor=AD-15&xts=467263

Ciudad del Cabo: la primera ciudad del mundo en quedarse sin agua

Ubicada en Sudáfrica, es conocida por ser un destino turístico, pero el crecimiento demográfico y una fuerte sequía han agotado el líquido.

19 de enero de 2018.- Una situación de emergencia presenta Ciudad del Cabo en Sudáfrica, que debido a una sequía y el crecimiento demográfico, podría convertirse en la primera ciudad en carecer totalmente de agua.

Y es que la reserva de agua sólo alcanzará para proveer el recurso durante tres meses más, según informó la alcaldesa, Patricia de Lille, a la par que informó sobre acciones para resolver la situación.

Esta emergencia se debe, entre otras cosas, en que desde hace tres años, casi no se presentan lluvias en el lugar o sus cercanías, lo que evita la concentración del líquido; además del crecimiento de la población, que de acuerdo con cifras de la universidad local, es del 79 por ciento desde 1995, poco más de 20 años.

Pero también el calentamiento global juega un papel importante, pues el aumento sin precedentes del dióxido de carbono en la atmósfera, genera cambios en el sistema global debido al aumento de temperatura, incrementando la intensidad y duración de los periodos de sequía.

El gobierno local intenta abordar la situación con plantas de desalinización para hacer el agua del mar bebible, proyectos de extracción de agua subterránea y programas de reciclaje de la misma. En tanto, los casi 4 millones de son urgidos a conservar el agua y usar no más de 87 litros al día. Los negocios de aseo de autos y mantenimiento y rellenado de piscinas han sido prohibidos.

De llegar a producirse el desabastecimiento, los grifos ya no distribuirán el agua, y los habitantes de aquella región deberán acudir a puntos de repartición para colectar el líquido.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda usar 50 litros de agua por persona, por día, sin embargo, mientras en España el consumo promedio es de 130 litros, en México asciende a 366 litros diarios.

Vía El Espectador.

Tomado de: https://regeneracion.mx/ciudad-del-cabo-la-primera-ciudad-del-mundo-en-quedarse-sin-agua/

 

Carne y piedra. Richard Sennett

Reseña:

Carne y Piedra, Richard Sennett, Alianza editorial, Madrid, 1997, págs., 454.

Richard Sennett, es un sociólogo e historiador norteamericano vinculado a la llamada escuela filosófica del pragmatismo, y a las Universidades de Chicago y Harvard donde obtuvo su doctorado. Entre sus obras se encuentran: La corrosión del carácter: las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo, 2006; La cultura del nuevo capitalismo, 2007; y El artesano, 2009. El libro que se reseña tuvo su primera versión en el año 1992; en la traducción al español, y en su introducción el autor nos indica que “Carne y Piedra es una historia de la ciudad contada a través de la experiencia corporal de las personas” siendo el sentido que el autor involucra en cada una de sus reflexiones. El libro se encuentra estructurado en tres partes con un número de diez capítulos, finalizando con la conclusión; además de otros apartes como son las notas, la bibliografía, el índice analítico, y una serie de imágenes que conforman el conjunto del texto. Con respecto al título Carne y Piedra, encontramos una relación directa al trasegar del hombre en el espacio geográfico y sus vinculaciones con el entorno, el cuerpo inmerso en los avances y fracasos de la humanidad, y sobre todo su poder para construir ciudades y adaptarlas a su vida cotidiana en relación al amor, el odio, la convivencia grupal e individual, la familia, la política, la alimentación, el aseo etc., desde la Atenas de Pericles, hasta la New York del Siglo XX.
La erudición de Sennett hace posible identificar su apego a las disciplinas de las Ciencias Sociales, para dilucidar su pesquisa a través de la evolución del hombre en diversas épocas y lugares. La exposición que realiza el autor, esta dirigida de una forma transversal, mostrándonos como la sociedad en lo que especifica como inmediato en la historia, se va constituyendo como eje de importancia para transformar algunos espacios y sus relaciones, en uniones o rupturas transgresoras frente a las características sociales anteriores. En ese orden de ideas, diversas acciones de lo seres humanos entran en ese espectro de unión o ruptura: movimientos políticos y sociales, guerras, descubrimientos, avances de la ciencia, entre otras, las cuales nutren los espacios de representación humana caracterizados por la ciudad enmarcada en diversas disposiciones y cambios.
La primera parte titulada Los poderes de la voz y la vista, recrea los momentos trascendentales en que Grecia, y su ciudad Atenas, entrega una organización de la ciudad determinada por la importancia de la palabra, la discusión, y el argumento, además por la necesidad de embellecer y exhibir el cuerpo masculino en medio del arte, la política y la sociedad en general, es decir, el cuerpo como veneración y exaltación de la humanidad. Para el caso de Roma, Sennet nos presenta la exaltación de las imágenes y lo visual en el entorno social, político y cultural de una ciudad encumbrada como centro de poder e imperio dominante, en este caso la Roma del emperador Adriano, explicando como la obsesión por las formas geométricas con respecto a la disposición simétrica de la anatomía humana, dio como resultado una planificación de la ciudad imperial.
Igualmente, hay una identificación sobre las formas en que los romanos del periodo estudiado, asumen un imaginario en dirección a lo gráfico, por ejemplo, en los experimentos llevados a cabo en la planificación de las diversas ciudades dominadas, repitiendo el prototipo romano buscando mantener su esquema mental en las regiones subyugadas, es decir, llevando el imperio a los conquistados con todo su alter ego. Por otro lado, la geometría del espacio de la ciudad romana transmitía disciplina al ordenar los movimientos corporales y al comunicar la exigencia de la mirada, la subordinación y la credibilidad. Finalmente, dedica Sennett su último capítulo de la primera parte, al desafío de estos valores -los romanos- por parte de las comunidades cristianas, cuyo incremento fue progresivo, estableciendo transformaciones con respecto a la vivencia del tiempo y del espacio debido a su concepción peregrina de la vida terrenal, buscando a un solo Dios, y a la necesidad de separarse de la vida mundana a través de la mortificación del cuerpo, entre otras cosas, para ganar la “gracia divina” y obtener la vida eterna, toda una caracterización relevante que posibilita al lector sumergirse en esos orígenes del cristianismo y sus imbricadas relaciones con un imperio decadente en medio de una tradición que involucraba muchas acciones de la cotidianidad, siempre expresadas en medio de un sistema urbano impuesto bajo la privacidad y lo público en medio de las ciudades.
La segunda parte titulada impulso del corazón, expone los diversos movimientos y cambios asumidos por las sociedades en la Edad Media con el avance del cristianismo y el auge de las economías generadas por los artesanos y por el comercio, actividades para ese entonces más dignificadas, ya que en la antigüedad, principalmente en Grecia y Roma, eran consideradas inferiores. Caracterizando al ciudadano medieval al encúmbralo como un ser económico, mientras que el “antiguo”, su antecesor, era hombre político. Se privilegia en este análisis de Sennett el movimiento ligado a la relevante actividad y a la expansión de la violencia cotidiana en las ciudades y de las guerras que afectaban, ante todo, a los pobladores campesinos, un mundo de cambios que se reubicaba en ciudades recién construidas. Los fenómenos expuestos están ligados con el movimiento en el cuerpo humano, prototipo que toma auge en esa época a raíz de las publicaciones realizadas por Galeno y por De Mondeville, las cuales indican, de una u otra manera, la distribución y movilidad de los calores y los fluidos. Las sociedades concretas objeto de estudio en esta parte del texto son durante la Alta Edad Media y el inicio del Renacimiento, y Viena, en este último período.
La impresión que deja las dos primeras partes de Carne y Piedra, es la de una recopilación minuciosa de las actividades de la humanidad a través de sus vínculos con la ciudad como espacio de sus encuentros culturales, comerciales, económicos, familiares, políticos, y de ocio. Toda una caracterización que posibilita entender los orígenes del sentido organizativo del hombre con el entorno y las necesidades que allí surgen en dos rasgos distintivos que se atraviesan en cada uno de los apuntes del autor: el cuerpo y la ciudad. Desde el presente, podemos asumir una postura que nos ayuda a entender como nos ubicamos en nuestro entorno y bajo que dispositivos nos movemos, en acciones que involucran nuestro cuerpo y un espacio urbano como la ciudad; en la cotidiana relación con los demás y en el intrincado camino de los cruces cotidianos expresados en el apartamento que habitamos, la calle que caminamos, el trabajo que realizamos, los alimentos que comemos, entre muchas otras actividades diarias; es decir, el cuerpo en función del encuentro con otros cuerpos, teniendo como escenario la urbe, en pocas palabras, la carne y la piedra en comunión directa. En conclusión, una agradable lectura de encuentro con el pasado corporal en el marco de la humanidad con sus civilizaciones más importantes, un recorrido único que nos transporta en flash back, al mundo vivido bajo los acomodamientos de un cuerpo estudiado y amado, en orden a la transformación sistemática de un espacio público representado en nuestro espacio habitacional socialmente construido.
La tercera parte titulada arterias y venas, es una analogía del descubrimiento de William Harvey con respecto a la circulación de la sangre, y a los avances arquitectónicos de las ciudades en aspectos mercantiles y sociales, usando ese avance médico en consonancia con la vitalidad del espacio habitado, de ahí que al día de hoy en nuestras ciudades, todavía utilicemos el termino arteria, para referirnos a un espacio de circulación libre y sin taponamientos, por ejemplo es particular que escuchemos “las principales arterias de la ciudad se encuentren bloqueadas” por razones diversas concernientes a los taponamientos vehiculares. Pero también esa concepción de la nueva ciudad se vinculaba con el nacimiento del capitalismo moderno en la obra de Adam Smith La Riqueza de las Naciones, quien según Sennett fue el primero que capto la dirección en la que llevarían los descubrimientos de Harvey porque supuso que el mercado libre de trabajo y de bienes operaba de una manera muy semejante a al circulación de la sangre por el cuerpo y con unas consecuencias revitalizadoras muy similares (p.274).
Interesante igualmente la reflexión dirigida a una ciudad que respira, donde los “hábitos sucios” de un sector de la población, en este caso el campesinado, era una constante, la reflexión se dirige a la nueva ciencia del cuerpo que le daba importancia a la piel y su limpieza, ya que por sus poros la sangre circulaba como síntoma de sanidad. En las prácticas corporales relacionadas en el texto -orines y heces-, se representaba el cuerpo y su cuidado par el bienestar, donde un individuo como el campesino representaba un mal ejemplo, y el médico, ubicado en la ciudad, el escogido para enseñar las buenas prácticas, las cuales fueron surgiendo en aspectos tan sencillos como la aparición del papel desechable para limpiarse el ano después de excretar. Como afirma Sennett, “los campesinos y los médicos eran literalmente incapaces de comunicarse en un mundo común de representaciones del cuerpo y sus peripecias” (p. 281). Las necesidades de un cuerpo saludable, vinculado al entorno de una ciudad cambiante, trajo consigo cambios en las formas de vestir en el Siglo XVIII: más baño, menos suciedad, piel limpia, en una ciudad que respira. Una de las conclusiones a las que llega el autor, a propósito de esa relación entre cuerpo sano y ciudad limpia, es que los planificadores ilustrados deseaban que la ciudad, ya en su diseño, funcionara como un cuerpo sano, fluyendo libremente y disfrutando de una piel limpia (p.282), inspirados por la mecánica sanguínea “pensaban que si el movimiento se bloqueaba en algún punto de la ciudad, el cuerpo colectivo sufría una crisis circulatoria como la que experimenta el cuerpo individual durante un ataque en el que se obtura un arteria (p.283), ahí la clave de la metáfora.
Es una constante en el texto que Sennett proponga una serie de ejemplos a propósito de los cambios urbanísticos, por ejemplo Washington y los planes de Thomas Jefferson, George Washington y Pierre Charles L´Enfant, este último, ingeniero unido a la causa Revolucionaria que independizará esta colonia de la Corona Británica, y propusiera para esta ciudad un plano de líneas de puntos, diferente al de cuadricula romana propuesta inicialmente; creando lo que llamó un gran pulmón en semejanza al estilo parisino de la plaza de Luís XV. Con respecto al estilo de las ciudades en su organización urbana, explicado bajo el texto clásico de Adam Smith La Riqueza de las Naciones y el ejemplo de la fabrica de alfileres; y por otro lado Goethe y su libro Viaje por Italia, en perspectiva de las ciudades que debían operar por principios circulatorios con arterias y pulmones y un centro, nos lleva a la conclusión que las bases intelectuales fueron importantes para vincular ideas y transformar espacios a través de la experiencia, en este caso desde dos reflexiones diferentes, una enmarcada en la economía, la otra con un estilo literario dirigida a un público especial, netamente letrado, y en últimas vinculado a las transformaciones sociales, políticas, económicas, culturales y urbanísticas.
Sennet dedica una parte de su investigación a analizar los influjos de la Revolución Francesa, dándole al lector una serie de claves simbólicas que marcaron el devenir de esta insurrección: las protestas femeninas por los altos costos del pan; las ofensas pornográficas contra la Reyna María Antonieta; los motines de la población; el uso de una mujer aventajada en sus atributos –los pechos- llamada Marianne –símbolo de los revolucionarios-; las caracterizaciones de los tres principios de la revolución Igualdad, Libertad, Fraternidad; las transformaciones de Paris en medio de la Revolución; la aparición de un “espacio muerto” donde la Guillotina participa recreando todas las particularidades surgidas en el acto de la decapitación, vinculada por Sennett a una especie de carnaval donde participaba el condenado y la población que asistía a este acto, hasta el caso más sonado cuando el Rey Luís XVI entregó su último suspiro; para finalizar con una reflexión enmarcada en el arte y su relación con los cuerpos del festival, que en este caso sería todo la actividad suscitada en la Revolución Francesa.
El último capitulo de Carne y Piedra nos ubica en un contexto moderno con avances en las formas de tener una mejor calidad de vida en diversos aspectos. Con un titulo muy sugestivo, nos presenta a una ciudad como Londres en el siglo XIX –la nueva Roma-, con una apuesta en la ciudad que también fue realizada en Paris, el caso de los parques como pulmones que titula el autor “arterias y venas modernas”, anunciándonos: “la analogía del parque con un pulmón era, como observa el urbanista contemporáneo Bruno Fortier, sencilla y directa: la gente que circulaba por las calles-arterias de la ciudad podía pasar alrededor de estos parques cerrados, respirando su aire fresco igual que la sangre se renueva en los pulmones” (p. 346). Igualmente, nos presenta las perspectivas del barón Haussmann en París del emperador Napoleón III, lo que convirtió la capital francesa en un espacio más adecuado a los diversos cambios suscitados en aspectos que iban desde el mobiliario, hasta los medios de comunicación, donde el desplazamiento y otras acciones de la vida cotidiana estaban inmersos. Finalmente, su análisis está dirigido a la llamada “capital del mundo” New York y sus estructura urbanística bajo la perspectiva de centro y periferia.
En términos generales el texto Richard Sennet es una historia de la vida cotidiana que atraviesa varios temas de importancia: el sexo, el cuerpo, los avances científicos, la vida mercantil, los inventos para satisfacer las necesidades de la sociedad, los encuadres urbanísticos, etc. Lo anterior involucrando la humanidad, desde la antigüedad hasta la era moderna en el marco de las ciudades y sus cambios, donde los seres humanos operan como ejes de encuentro y desencuentro. La investigación Carne y Piedra se lee bajo la premisa de la ciudad en función de las actividades que realizan y necesitan lo seres humanos en perspectiva histórica bajo innumerables ejemplos que posibilitan entender los avances y dificultades que el proceso de civilización ha tenido, y valorado para una mejor calidad de vida. Con el conocimiento adquirido al afrontar el texto, podemos entender la ciudad actual, nuestro espacio en la calle, el barrio y la ciudad, identificarnos con las transformaciones urbanas que podemos “esculcar” en diversos documentos e imágenes que tenemos a nuestra disposición para comparar y observar que tan trascendental han sido los cambios. La ciudad, quieta, viviente y transformada día a día, nos sumerge en su cotidianidad, raizales o llegados a su entorno, apropiamos su dinámicas caracterizadas en su clima, su seguridad e inseguridad, sus transportes, sus espacios de divertimento, los parques, las calles congestionadas y trastornadas, su población indiferente y cercana. Observadores de nuestro espacio urbanístico identificamos falencias y ventajas para sumergirnos en su entorno, para así vivir bajo el día y la noche sus encantos expuestos y escondidos, porque la ciudad se descubre día a día y en ella nos proyectamos.

Imagen: Reforma urbana de París, 1854-1870, de Georges-Eugène Haussmann.

El drenaje, un viaje al inframundo de la Ciudad de México

Las inundaciones y los socavones son la punta del iceberg para una metrópoli que libra desde hace siglos una batalla crónica contra el agua.

Julio César Cu Cámara, buzo del drenaje de la Ciudad de México. ÁNGEL PLASCENCIA

De repente todo se pone oscuro. El miedo se apodera del cuerpo de Julio César Cu Cámara, el único buzo de aguas negras de México y, probablemente, del mundo. Su vida pende de un hilo: un tubo controla el oxígeno que llega a su casco y un cable lo detiene de caer al abismo, en las profundidades del drenaje de la Ciudad de México. Cu apura el último cigarrillo antes de la inmersión. La plataforma desciende lentamente y él baja el ritmo de la respiración. Hay botellas de plástico, vidrios rotos, animales muertos, desechos humanos. Es lo que se ve en la superficie. Abajo la visibilidad es nula. “El trabajo es totalmente peligroso, pero me fascina, me gustan la adrenalina, la emoción, los retos difíciles”, afirma con una sonrisa pícara. Es otro día más en la “oficina”.

Neveras, microondas, autopartes y vehículos completos, restos de animales, troncos, fetos. Ante su casco ha pasado de todo. Lo imaginable y lo inimaginable. “Lo más desagradable, personas. Es una sensación que no te puedo describir”, hace una pausa y continúa: “Se mezclan muchos sentimientos, la responsabilidad de que tu labor sea bien hecha y el agradecimiento de los familiares cuando entregas el cuerpo”.

Cu no solo tuvo que aprender a lidiar con el miedo, sino con el asco. Le ofrecieron el puesto en agosto de 1983, después de certificarse como buzo comercial e industrial. “Trato de no pensar, me concentro en mi trabajo. Pienso mucho en mi seguridad, pero tengo mucha confianza en la gente que está arriba y me está cuidando. Pienso en mi familia y en mí, y espero que todo salga bien”, relata.

El plan era quedarse por tres meses, para integrarse a una unidad especial que da mantenimiento a la red de desagüe y atiende emergencias urbanas. Han pasado más de tres décadas y al rozar los 60 años no quiere dejarlo. “Cuando les digo que soy buzo, me dicen ‘¡qué padre!’, pero cuando les digo que soy buzo del drenaje, me responden que estoy loco, que qué hago ahí”, dice entre risas al pie de la planta 3 del Gran Canal, al oriente de la ciudad.

La tarea es titánica. Un buzo y tres ayudantes deben revisar más de 80 plantas de bombeo. Más las alcantarillas, los túneles y las operaciones de emergencia. La bitácora de Cu es un reflejo fiel de los últimos desastres hidrológicos de la ciudad, como la formación de un gigantesco socavón en la almendra central de la capital el pasado 31 de agosto y el desbordamiento del río San Buenaventura, al sur de la metrópoli, que dejó decenas de coches varados, así como avenidas y cientos de casas bajo el agua una semana más tarde.

Agua CDMX
Julio Cu se prepara para una inmersión. A. PLASCENCIA

Pocos conocen la red de desagüe como él y, aunque es mesurado en sus palabras, su diagnóstico es devastador. “Tiene que haber casi un cambio total de casi todo el drenaje. Es urgente. No será un trabajo que se lleve un año, tomará al menos 20 o 30 años”, sentencia. Cu identifica dos problemas principales: las cantidades inmensas de basura que genera la metrópoli y una infraestructura que padece lo embates de una mancha urbana que ha crecido a un ritmo vertiginoso e insostenible.

“La Ciudad de México ha librado durante siglos una batalla contra el agua, pero es una guerra destinada al fracaso”

ELENA BURNS

“La Ciudad de México ha librado durante siglos una batalla contra el agua, pero es una guerra destinada al fracaso”, señala Elena Burns, del colectivo Agua para todxs. Concebida en una cuenca cerrada sobre cinco lagos planos e impermeables, la capital ha hecho esfuerzos sobrehumanos para desahogar las presiones hídricas desde el reinado de Nezahualcóyotl en el siglo XV hasta ahora, alertan los especialistas.

La columna vertebral del desagüe capitalino depende de cuatro sistemas. El tajo de Nochistongo, la primera salida artificial de agua de la urbe, se inauguró en 1789. La segunda red fue la primera etapa del Gran Canal y se terminó en 1900, bajo el Gobierno del autócrata Porfirio Díaz. La segunda etapa de esa obra ha estado en uso desde 1954. Las obras del drenaje profundo, el más eficiente al funcionar casi en su totalidad por gravedad, concluyeron en 1975. “Una estructura hidráulica tiene, cuando mucho, una vida útil de 50 o 60 años y estamos hablando de que parte del drenaje ha operado más de 200 años”, advierte Agustín Breña, especialista de la Universidad Autónoma Metropolitana. “Esta ciudad está condenada a las inundaciones, el sistema ya no tiene capacidad y está completamente rebasado”, agrega Breña.

Inundación en Ciudad de México en 1905.
Inundación en Ciudad de México en 1905. CORTESÍA AGUSTÍN BREÑA

La megalópolis se hunde en arenas movedizas. Depende en un 70% de aguas subterráneas sobreexplotadas y cada vez más profundas (hasta 500 metros en el subsuelo) y solo extrae un 1% de los 35 ríos que desembocaban en la ciudad y que hoy están entubados o contaminados. La sobrexplotación ha provocado hundimientos, que han cambiado las pendientes de los colectores del drenaje y que han obligado a bombear las aguas pluviales y residuales, reduciendo la capacidad original de desagüe, explica Breña.

La presión y la falta de mantenimiento han provocado fisuras y las fugas se traducen en la superficie en grietas y socavones. Las zonas que no tienen agua durante el estiaje, son las que más se inundan en temporada de lluvias. “Hay una relación directa entre la inequidad en el acceso al agua y la vulnerabilidad a inundaciones“, apunta Teresa Gutiérrez, directora del Fondo para la Comunicación y la Educación ambiental.

Gutiérrez expone que a cada crisis hidrológica del agua en la ciudad ha seguido una megaobra. La nueva apuesta del Gobierno mexicano es el Túnel Emisor Oriente: “La obra de drenaje más importante en el mundo”, en palabras del director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Roberto Ramírez. Es un proyecto transexenal, que inició en 2008 y mide 62 kilómetros por siete metros de diámetro, con la capacidad de manejar 150 metros cúbicos por segundo.

“Estamos hablando de que parte del drenaje ha operado más de 200 años”

AGUSTÍN BREÑA

Tenía un presupuesto inicial de 12.000 millones de pesos (más de 1.100 millones de dólares, al tipo de cambio de inicios de ese año). Después de que la inauguración se ha pospuesto varias veces, el costo se ha elevado a más de 32.000 millones de pesos según extitulares de la Conagua citados por el diario Excélsior y a más de 23.000 millones de pesos, según fuentes oficiales. Hay un avance del 80% en la obra, pero la fecha de conclusión sigue en el aire, con dudas de que se abra a mediados de 2018, antes de que termine el mandato del presidente, Enrique Peña Nieto.

Hay una relación directa entre la inequidad en el acceso al agua y la vulnerabilidad a inundaciones”

TERESA GUTIÉRREZ

Los especialistas son tajantes. El agua se asume aún como un problema y no como un recurso. La terquedad de ir contracorriente (literalmente) se mantiene pese a la vocación lacustre de la cuenca del Valle de México. Se padece la ausencia de incentivos políticos para coordinar esfuerzos entre los distintos órdenes de Gobierno. No se subsanan los rezagos en infraestructura. Se producen a diario cantidades gigantescas de basura que bloquean las alcantarillas. La corrupción permite construir proyectos inmobiliarios en los últimos reductos de las zonas de recarga del acuífero de la ciudad.

“Tenemos el cóctel más peligroso, con el cambio climático como la aceituna del martini”, alerta Gutiérrez y ofrece como muestra los estragos de los huracanes y las trombas de las últimas semanas, que son cada vez más comunes y más potentes. “La toma de decisiones es opaca, vertical, autoritaria y no se abre a procesos de participación ciudadana”, sostiene Burns. Pero son pocos los que alzan la voz en la ciudad de las inundaciones y los socavones. “El ser humano se adapta a todo, a no tener agua, a inundarse… ¿Cuántas manifestaciones hubo por las inundaciones? Cuando ocurre algo decimos ‘ay qué feo se inundó’ y nada más, no protestamos y con eso las autoridades se quedan muy contentas”, lamenta Breña.

Tomado de: https://elpais.com/internacional/2017/09/14/mexico/1505368319_222576.html?id_externo_rsoc=FB_CM

MÁS INFORMACIÓN

Paraguay: cómo Asunción se convirtió en “madre” de más de 70 ciudades de Sudamérica hace 480 años

  • 15 agosto 2017
Mapa antiguo que muestra a Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay.Derechos de autor de la imagenISTOCKAsunción se convirtió en la capital de la llamada Provincia Gigante de Indias y desde allí se fundaron más de 70 ciudades.

“La civilización del Río de la Plata no es obra de Europa: fue una empresa netamente asuncena”.

La frase del escritor y expresidente paraguayo Natalicio González resume así parte de la historia del Cono Sur y uno de los temas que despiertan más orgullo en Asunción.

El fuerte fundado por españoles a orillas del río Paraguay hace 480 años se terminaría convirtiendo en la base de donde partieron las expediciones que establecieron más de 70 ciudades en Argentina, Bolivia, Brasil y, por supuesto, Paraguay.

Sin embargo, los historiadores coinciden en que esa campaña conquistadora no habría sido posible sin el consentimiento y protagonismo de los carios, la tribu guaraní que habitaba en ese territorio.

Es cierto que los españoles fueron los que dieron a la actual capital paraguaya el rimbombante nombre La Muy Noble y Leal Ciudad de Nuestra Señora Santa María de la Asunción.

Pero fue el mestizaje único que se originó en ese lugar el que luego le otorgaría el no menos grandilocuente apodo “madre de ciudades”.

Plan “B”

“Asunción fue el centro de la conquista en el Río de la Plata porque se consideró esta vía como el camino natural para el acceso a Perú“, explicó a BBC Mundo Jorge Rubiani, arquitecto paraguayo y autor de varios libros sobre la historia del país.

Para acceder de forma más rápida y segura a la rumoreada riqueza del imperio Inca, los españoles fundaron Buenos Aires en 1536. Sin embargo, poco duraron en este punto estratégico del Río de la Plata.

Estatua de Juan de Salazar y Espinoza.El explorador español Juan de Salazar y Espinoza fundó Asunción hace 480 años.

Asolados por los “hostiles indígenas de la comarca” y por la hambruna provocada porque “ni siquiera podían cultivar las tierras del entorno” sin ser agredidos, los españoles navegaron hacia el norte en busca de otro lugar donde instalarse, contó Rubiani.

Fue entonces que el 15 de agosto de 1537 el explorador español Juan de Salazar y Espinoza fundó Asunción, que se convertiría en la capital de lo que se conoce como la provincia Gigante de las Indias y que iba del Amazonas hasta la Patagonia.

Ganar-ganar

Los carios, a diferencia de los indígenas que encontraron en la zona de Buenos Aires, eran “una de las etnias guaraníes más dóciles”, dijo Fabián Chamorro, gestor cultural e historiador paraguayo, a BBC Mundo.

Además, agregó, tenían algunas costumbres compartidas con los españoles, como la monogamia.

Asunción se presentaba también como “un punto equidistante entre los territorios a defender, para frenar la penetración portuguesa, y aquellos a explorar”.

Para los carios, por su parte, el pacto con los españoles ofrecía la posibilidad de disponer de una tecnología de guerra que ninguna otra tribu indígena podía superar.

Mujer en Asunción con la bandera de Paraguay.Derechos de autor de la imagenEPAAsunción fue fundada un 15 de agosto, día en que en el cristianismo se conmemora justamente la asunción de la virgen María.

“Fueron bien recibidos”, afirmó Chamorro, quien integra La Colmena, un prestigioso grupo de investigadores y escritores sobre la historia de Paraguay.

Pero los españoles y carios se convirtieron en mucho más que aliados.

“Cuando llegó el originario grupo instalado en Buenos Aires con las primeras mujeres europeas, tras 4 años de fundada Asunción, alrededor de 2.000 mesticitos ya correteaban por el caserío asunceno”, dijo Rubiani.

Y continuó: “Los españoles, más que conquistar, fueron ‘indianizados’ por los guaraníes“.

Sus “hijos”

Cuando la ilusión de las riquezas de Perú se disipó, el sentido de Asunción cambió.

“Los mestizos se hicieron dueños de la situación; en ellos se unieron el instinto imperial de los españoles con el sueño autóctono de la hegemonía guaraní”, escribió González, según cita el diario ABC de Paraguay.

Barco a orillas de Asunción.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESEl río Pilcomayo desemboca en el río Paraguay justo frente a Asunción.

Según González, en el “transcurso de tres siglos y medio, el esfuerzo asunceno dio origen a más de 70 ciudades”, que se extendieron “desde la desembocadura del Plata hasta las remotas riberas del (río) Guapay”, en Bolivia.

Entre las ciudades fundadas se destacan Santa Cruz de la Sierra (1561), que con 1,4 millones de habitantes es hoy una de las dos urbes más pobladas de Bolivia, así como también Córdoba (1573), Santa Fe (1573) y Corrientes (1588), que son actualmente las capitales de tres provincias de Argentina y tienen 1,4 millones, 650.000 y 350.000 habitantes, respectivamente.

También desde Asunción partió la que sería la segunda y definitiva fundación de Buenos Aires, en 1580. Este hito fue el principio del fin para la gloria de los asuncenos.

La decadencia

En 1617, por razones de gobernabilidad, defensa y comercio, aquel vasto territorio fue dividido en la provincia del Río de la Plata, con Buenos Aires como capital, y la provincia del Guairá, de la cual Asunción pasaba a ser la capital.

“La falta de interés de la corona española en la provincia ‘original y secular’ hizo que fuera perdiendo territorios y hasta la costa del mar”, dijo Rubiani.

“La madre de ciudades”

Ciudades que surgieron tras la fundación de Asunción.

Asunción

1537

  • Santa Cruz de la Sierra 1561
  • Córdoba 1573
  • Santa Fe 1573
  • Corrientes 1588
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Pero las peores consecuencias de esta división llegarían en 1865 con la Guerra de la Triple Alianza o Guerra Grande, cuando Brasil, Argentina y Uruguay se unieron para enfrentarse a Paraguay.

En los 5 años que duró el conflicto armado, más de la mitad de la población paraguaya murió, de los cuales el 80% eran hombres.

“Fue una guerra nefasta”, dijo Chamorro. “Paraguay demoró décadas en volver a levantar la cabeza”.

Por eso Asunción no tiene “grandes edificaciones como Buenos Aires o Montevideo”.

Sin el auge migratorio y profundo proceso de modernización que experimentaron estas dos ciudades entre fines del siglo XIX y la primera mitad del XX, Asunción no alcanzó “el mismo potencial arquitectónico” que caracteriza a las capitales de Argentina y Uruguay, explicó Chamorro.

Asunción vista desde la Plaza de la Democracia.“En Asunción prácticamente no quedan edificaciones de la época colonial”, afirmó Chamorro.

Actualmente la capital paraguaya tiene más de 520.000 habitantes, a los que se suman otros 2 millones que se desplazan hasta allí todos los días para trabajar.

480 años después

Este martes las actividades para conmemorar el aniversario de la fundación de Asunción son escasas, afirmó Chamorro.

“El Paraguay tiene flaca memoria”, dijo el gestor cultural. “Y eso pone en riesgo el patrimonio histórico que existe”.

Sin embargo, tanto Chamorro como Rubiani coincidieron en que el principal legado de lo que fue la “madre de ciudades” no está en el orgullo de saberse conquistadores, sino en la lengua guaraní.

Según Chamorro, “en otros países de América del Sur también se hablan lenguas indígenas, pero dividido por regiones”.

En Paraguay hablamos guaraní no como segunda lengua, sino como lengua oficial. Esa es la mayor herencia”.”La civilización del Río de la Plata no es obra de Europa: fue una empresa netamente asuncena”.

Turismofobia, ciudades de alquiler

El turismo ha dejado de ser un maná incontestable. Si antaño la población autóctona recibía con los brazos abiertos a los visitantes al inicio de la temporada, ahora temen su llegada. De Palma de Mallorca a Barcelona, los turistas se han convertido en las molestas especies invasoras ‘culpables’ de la masificación y los precios abusivos. Ha nacido la turismofobia.

LOS INCESANTES aterrizajes y despegues del aeropuerto de Son San Juan, los aviones sobrevuelan grandes manchas oscuras, como de tierra quemada, que a vista de pájaro se revelan conglomerados de vehículos de alquiler, unos 90.000, puestos a disposición del turista. Y si llega a Palma de Mallorca por mar en una embarcación que no posea la colosal altura de los cruceros, el viajero se topará con el espeso bosque de mástiles que taponan la vista de la ciudad. Entre el 1 de abril y el 1 de noviembre, lo que dura aquí la temporada, Baleares exhibe con exultante frecuencia la vitola de “completo” pese a sus 600.000 plazas turísticas, 24.000 amarres y 1.500 vuelos diarios. El archipiélago es una fiesta continua que las halagüeñas expectativas de ocupación no han dejado de cebar. Récord sobre récord, todo el mundo da por supuesto que este agosto se alcanzará la ecuación: 1,1 millones de población autóctona, 1,1 millones de visitantes. La pregunta es si estamos verdaderamente de enhorabuena.

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Joan Moranta, Angélica Guzmán, Manel Domènech y Pere Perelló, integrantes de la plataforma mallorquina Ciutat per a qui L’Habita. FEDE SERRA

Mientras unos se frotan las manos, otros se las echan a la cabeza. “Antes, había un turismo amable y convivíamos a gusto con él. Ahora, el verano no apetece, se vive con resignación. Estamos sufriendo una pérdida brutal de calidad de vida”, afirma Neus Prats, 48 años, portavoz delGrup d’Estudis de la Naturalesa (GEN-GOB) de Ibiza. En contraste con el recuerdo nostálgico, idealizado, quizás, de un pasado pleno de visitantes ilustres: intelectuales, artistas, famosos y gentes adineradas, la avalancha actual y el fenómeno creciente de los pisos turísticos de alquiler está colmatando el modelo de monocultivo del turismo de masas. La primitiva complacencia ciudadana se resquebraja, particularmente en ciudades y espacios limitados o sometidas con anterioridad a la presión visitante intensiva.

EN BALEARES CREEN QUE, POR PRIMERA VEZ, ESTE AGOSTO LOS TURISTAS IGUALARÁN A LOS LOCALES

Este verano, las alarmas ciudadanas y políticas suenan con fuerza mayor en varios puntos de España a la vista de que la emergencia habitacional está haciendo saltar las costuras sociales y políticas. Aunque el fenómeno tiene su exponente más avanzado en Ibiza, Barcelona y Palma, el problema es común al conjunto del archipiélago balear y a otras ciudades españolas. Ibiza ofrece, en efecto, un escandaloso muestrario de situaciones límite producidas por la recurrente y cronificada escasez de vivienda veraniega. Faltan médicos, radiólogos, anestesistas, enfermeros, policías y bomberos para atender a una población multiplicada por dos porque, pese a los esfuerzos por habilitar instalaciones sanitarias, docentes y militares, no hay alojamientos disponibles o Sigue leyendo